domingo, 23 de junio de 2019

¿¡Quién eres!?

Siempre todos hablamos de las distintas emociones que afloramos en el momento en que perdemos a una persona, independientemente de si ha muerto o solo se ha hecho un camino aparte de nuestra vida. Exploramos tantas cosas y tantos sentimientos en tan poco tiempo. 
Pero siempre apremia uno sobre todos los demás y es "extrañar" a causa de esto son muchas las lagrimas que se derraman, y por muchas noches, semanas, meses y en algunos casos por años. Haciendo tantas preguntas al mismo tiempo... ¿por qué? ¿qué paso? ¿como pude evitarlo? ¿era su momento? ¿era el momento? ¿como podre continuar? ¿lograre seguir mi vida? ¿a quien buscaré ahora? ¿cuando dejare de sentir esto? 
Y así como estas hay muchas preguntas más en la mente, que no logramos encontrar respuestas de un momento a otro. Y en muchos casos jamas las haremos de encontrar y soy fiel testigo de ello. Aun me pregunto sobre la muerte de algunas personas, o de si fue lo correcto que aquellos se alejaran y aun más que hubiese pasado si yo no me hubiese alejado por mis propios medios. Pero en este momento no es algo a lo que quiera tocar, al menos no de forma puntual, si quiero hablar sobre extrañar.

Pero no de extrañar a otras personas, sino de extrañarte a ti mismo, a uno como persona, como ser humano, como hombre, como hijo, como hermano, como amigo, como todo. Cada mañana al despertar en cuanto pongo pie fuera de cama, la primera imagen que se cruza por mis ojos es mi reflejo sobre el espejo. Y he llegado a un punto donde no reconozco al hombre que esta mirándome, es una persona que no conozco y que jamas había conocido en algún momento de mi vida, me quedo algunas veces varios minutos mirando a esa persona y no logro reconocerla, es el mismo rostro, el mismo cuerpo, las mismas facciones pero... pero, pero su mirada no es la misma, no esta esa esencia y esa magia que alguna vez brillaba en aquellos ojos cafés, se ve miedo, soledad, vacíos, odio, intranquilidad y tantas emociones que no se ni siquiera si son reales o que al menos existan.
Y hay algo aun más singular sobre todo esto, sobre esa imagen en aquel espejo, me extraño sí, lo hago pero no siento nada ni una sola de esas emociones que pasan por nuestra mente y nuestro pecho cuando extraño a alguien, me siento seco, vació, como si en mi pecho no hubiera nada, como si mi corazón hubiese dejado de latir y en mi cuerpo ya no corriera sangre. A tal punto que no logro sentir ni tan siquiera ira, rabia o rencor contra mí. Aunque cualquier tontería que puedan hacer el resto de personas que estén a mi al rededor me harán explotar en emociones que no podré controlar, dejo que todo salga y no mido muchas veces las palabras ni mis emociones y tiendo a lastimar a las personas que están ahí, y me vuelvo una gran ola de ira, una ira incontrolable algo que no se manejar, y aunque "sean los causantes" se que no es contra ellos, es la forma de explotar las emociones que tengo encarceladas contra mí.
Justo en ese momento en que algo me hace enojar y explotar en ira es donde comienzan a florecer todas las emociones que están mi propia contra. Nace una necesidad incontrolable de estar frente a ese espejo, frente a ese enemigo y decir en su maldita cara todo lo que odio de él, todo lo que aborrezco, el asco que puedo llegar a sentir, a recalcar todos y cada uno de sus estúpidos errores. Es el momento de hacerle notar el odio tan infinito que siento por su nacimiento, empiezo a infundirle ese deseo descontrolado de que acabe con todo, y recalcar lo poco que vale y lo miserable que es, que quizás muchas personas que están ahí no lo están por quien es él, o porque sea una buena persona. ¡Tonteras! tanto ese hombre en el espejo como yo, sabemos que no están ahí porque sea un gran ser humano que valga la pena tener en la vida de alguien más, ¿después de todo que beneficio puede atraer a la vida de alguien? Ese hombre que no se reconozco en el espejo, no es más que otro más que es un frustrado por no haber cumplido sueños y metas, por no haber podido llevar acabo lo que siempre quiso y ser sencillamente una cuna de errores y maldiciones, y muchos de ellos son de esos que deberá cargar por el resto de su misera existencia.

Es tan extraño, extrañarse a sí mismo. Ver al espejo la mirada de una persona que no conoces y que bien sabes que nadie merecería conocer, que es la idónea en hacerle daño a los demás y a todo aquel que se le acerque. Ese mundo vació que se ha vuelto un agujero negro que todo lo lleva y todo se lo consume, esa persona toxica que solo sabe engañar y dejar ir tantas cosas. Y justamente cuando ves en esa mirada vacía y sin emociones. Es justo cuando nacen las preguntas que más pueden acabar a una persona ¿Qué paso contigo? ¿Qué haz hecho con tu vida? ¿Dónde estás? ¿Qué haces por ti? ¿Dónde quedo ese niño soñador? ¿Qué hiciste para que te volvieras ese perdedor?....

¿¡QUIÉN PUTAS ERES TÚ!?

¡Diablos! Cuan difícil es extrañarte a ti, dejar de creer en ti, volverse ese ser humano que tanto odiaste en algún momento de tu vida, como lograste que tus sueños se volvieran un remolino, se volvió un huracán que destruyo todo. Y ahora eres alguien que no conoces, que no sabes quién es en la más mínima forma. Eres una persona que se debe construir desde cero, es extraño. ES DEMASIADO EXTRAÑO no saber quien eres cuando te despiertas y que solo debes de seguir un juego que no entiendes, debes de tratar de ser lo que siempre haz sido, aun cuando no tienes idea de que eres, como deberías de ser, ni nada. Es un juego extraño, no hay conclusiones felices, no hay motivos, no hay gracia, solo eres una persona sin alma que va existiendo más no viviendo. ¿Hasta cuando? No lo sé, no tengo la más remota idea, supongo que solo queda seguir caminando y ver en donde caes y mueres o donde caes te levantas y creces. O sencillamente donde maduraras y aprenderás a ser un verdadero hombre.

Maldición, son tantas las palabras que quiero expresar y que no puedo, que me quedo corto. Y que lo más seguro, es que si comienzo nunca podré terminar. No podré darle finalidad a todo lo que escondo en mi propio cuerpo, en mi mente y en mis emociones, que no podré siquiera descifrar lo que intento decirle, para que reaccione y para que entienda que esta perdiendo tiempo y que necesito urgentemente que se pare y se levante y le grite al mundo que sabe quien es y que es, y que quiere para él mismo, necesito encontrar cada cosa en el camino para ayudar a que se arme de nuevo. Que tengo un miedo infinito que vuelvan las noches de descontrol mismo en el que vuelva a atentar contra su vida, que no quiere que de un momento a otro todo se acabe. No sé como decirle que tiene una vida por delante y que merece muchas cosas y que no es nada de lo que cree. Que viva, que sueñe, que vuelva a creer en sí mismo. Por una maldita vez más que se de una oportunidad de amarse, que ya basta de tanto odio, de tanto despreció, tanto orgullo, rencor y ganas de venganza. Deseo de tantas formas despertar un día y que cuando vea su mirada en ese espejo, pueda ver esperanza, pueda ver ganas de luchar y no solo ganas de morir. Tengo miedo, tengo miedo de que una noche el no pueda más y acabe con los dos. Ya no se que hacer, grito y grito y nunca escucha, temo de un día cansarme y no poder ayudarlo más. No quiero extrañarme más, no lo quiero. Pero, ya no puedo evitarlo...

-Un Escritor Roto

jueves, 13 de junio de 2019

¿Todo necesita una explicación?

Hoy... hoy no hay una historia triste que contar. Después de todo, no siempre se deben de vivir las tristezas. Hoy sencillamente tuve estas eufóricas ganas de plasmar entre letras lo que -no tengo la más remota idea de lo quiero decir- siento en mi pecho en este momento, sencillamente tengo esa recompensa de saber que estoy rodeado de grandes personas en este momento de mi vida. Seres humanos tan especiales y tan fantásticos, de los cuales cada día aprendo un poco más.

Algunas veces es necesario tomar un momento y un espacio para decir GRACIAS, por todas y cada una de las cosas que pueden llegar a hacer las personas sin la necesidad de darse cuenta de que lo están haciendo. No soy de los hombres que suele ir por ahí diciendo lo que siente de un momento a otro, o que lo diga con regularidad. Sencillamente solo hay momentos en los cuales lo voy soltando y voy abrazando y besando a las personas de mi al rededor y es gracioso. Todos quedan tipo "Escritor, ¿Estas bien? ¿Que te fumaste? ¿Que quieres? y siempre mi reacción es la misma. "Anda come mier** y no te vuelvo a dar de mi amorsito" y me indigno, y comienzo a ser el mismo odioso de siempre y la misma pesadilla.
Aunque pensándolo un poco, no soy una pesadilla, quizás solo no tengo tapujos para decir lo que pienso en el momento. Y no le doy mucha importancia a lo que el mundo, el universo o las personas puedan llegar a pensar de mis comentarios o de lo que puedo llegar a decir. Incluso es gracioso cuando veo las reacciones de las personas tipo: 

-Que hijo de put*
-¿Este man que le sucede? 
-¿Esta hablando en serio o es mera basura?
-¡Já! Lo amo, es el mejor

Esas son algunas de las expresiones que se pueden llegar a ver a través de las expresiones faciales de las personas, y a mi parecer es gracioso. En muchas ocasiones, teniendo en cuenta de lo cruel que puede llegar a ser lo que llegase a decir, termino preguntando ¿Puedo opinar? ¿Puedo hablar? ¿Puedo lanzar mi comentario? y en muchos casos mis amigos o los que estén a mi al rededor terminan negando ello, aunque después de todo ni les presto importancia y termino diciéndolo y se escapan de matarme. 
Pero bueno, ese no era el punto de esto. -¿Al menos sabes cual es el punto, tonto?- Sencillamente comencé a dejar salir palabras y letras entre mis dedos y que surgiera lo que debiera de surgir. Y espero que realmente sea algo interesante o llamativo, en fin. Solo quiero dar gracias a esas personas que están ahí a pendiente de todo, que cuando requiero un auxilio sin decirlo, terminan salvando mi vida. Tal vez no sea el mejor de los seres humanos y mucho menos uno de los mejores hombres, tampoco el mejor de los amigos...

Pero, tengo algo claro. la vida me ha recompensado con grandiosas personas a mi al rededor, amigos, compañeros, conocidos, súbditos -sí, es mi forma de llamar a quienes están bajo mi cargo, y mis amigos más cercanos- no siempre y no todo el tiempo, tengo una sonrisa dibujada, la mayoría del tiempo estoy triste o muy enojado. y este último, si que da miedo para muchos. Pero hoy quiero conmemorar esta extraña felicidad que me invade y que si no la dejo salir, terminare vomitando mariposas, cual película de romanticismo barata.

Solo quiero recalcar, una vez el gracias a todos ellos por soportarme y por aguantar mis extraños cambios de humor y sobretodo y por encima de todo, por ayudar a que sea mucho mejor persona día tras día e impulsarme a luchar por aquellos que he dicho son mis sueños y mis metas. Después de todo, de no ser por una de esas personas especiales en mi vida, esto que lees ahora no lo estarías haciendo, este escritor no tendría vida. Gracias y mil gracias. 

-Un Escritor Roto

martes, 11 de junio de 2019

... ¡NO!

Dos letras, algo tan sencillo como una palabra que lleva tanto con sigo misma. Un mundo desconocido, una cantidad de palabras resumidas en una sola, ocultando tantas cosas tras de ello. Algunas veces sencillamente no queremos algo, pero hablaré de algo en particular. De algo especifico y sí, hablaré de mí.
Existen aspectos que no son de sentir orgullo al hablar de ellos, pero que después de todo tampoco se trata de sentir vergüenza, no por lo bueno que pueden ser, solo que gracias a esas caídas, esas fallas y esas grandes derrotas. Puedo decir y afirmar que soy el hombre y la persona que soy en este momento de mi vida, y que aunque hay mil cambios por venir y los que están sucediendo en este momento.
Muchas veces no es fácil aceptar nuestros problemas y más cuando hablamos de cierto tipo de adicciones ya sean a el alcohol, las drogas, las personas. las mentiras, el dolor, el sexo.  Sea cual sea la adicción de cada persona no siempre es sencillo de aceptar o de hablar de ellas. Soy fiel testigo del auto rechazo a estas mismas, no soy de aquellos que tiene la fortuna y la fortaleza de aceptar cuales son. Hace poco hablaba con uno de mis más grandes amigos; -Se que estas leyendo esto y aunque odie decirlo GRACIAS- tuve la fortaleza de aceptar muchas cosas, y contarle una historia que nadie conocía que hasta ahora estoy tomando las agallas de decir tengo X problema. También aceptar otros tantos que se han ido evolucionando con el paso de los meses... sí no puedo hablar de años, porque solo son meses después de todo.
Todo esto inicia con un "NO" ¿De donde nació? Sencillo, de una invitación, hay un lugar muy especial, algo así como una pequeña aventura para quien entra a conocer el mundo. Sé lo especial y encantador que esto es, en la primera ocasión no hubo problema con decir "Sí, vamos" lo que no contaba con esa aceptación era toparme con uno de los mayores causantes de mis grandes delirios de dolor. Vaya tormenta de emociones y de desespero. Hacía muchos años no topaba con alguien que pudiese descontrolar mis emociones y mi tranquilidad de tal manera, esa noche recuerdo muy bien me fundí en el alcohol, busque todas las maneras posibles de que en medio de tragos, aquellas ideas se fueran por una alcantarilla, que el deseo de recaer en las telarañas de una fantasía sin sentido, se esfumaran y no regresaran. Alguien que era la primera vez que veía tomo mi brazo y tiro de mi -no, ella no tenía la más remota idea de lo que sucedía ni de lo bueno que estaba haciendo con tal acto- fue una fortuna que ello sucediera, pero aún así me fundí entre cervezas, ron, aguardiente, vodka y mil licores más que llegaron después de ese momento. Cuando me despedí de mis amigos en esa noche, me encontré con alguien, una persona que significa el amor en mi vida, más no es el amor de mi vida.
¿Por qué el amor? Sencillo, me enseño otra forma de amar y de estar con alguien, sin la necesidad de volvernos tóxicos, pero eso es otra historia que ni al caso. También en medio del deseo, de las confesiones y de la realidad en que caíamos, ambos seguimos en bebidas, en otro trago, y luego otro, y después otro, y así paso la madrugada. Llego un punto en que tuvimos que llamar a alguien a que fuese por nosotros, no sabíamos ni donde vivíamos. Lo sé, ya lo sé no es una excusa para desperdiciar una vida entre tragos, después de esa larga y eterna noche en la que me había perdido en medio de mi propio ser y en medio de mis propias malas convicciones de lo que era pasar una buena noche, decidí no volver a sentirme de esa forma en mi vida, donde me viese enfrentado a lo que hace unos años ya había sucedido. Tenía miedo, sí. Esa es la expresión estaba helado del miedo, no sabía donde ir, que hacer, estaban volviendo a mi vida esos deseos infernales de caer de nuevo en aquello que me habían vuelto lo que una vez fui. Quería correr a buscar todo lo que un día sentí que era bueno, o lo que me hacía sentir "bien" pero llegaba a la conclusión de que no lo quería, por fuertes que fuesen mis deseos. Y por desgracia, una noche estaba en casa y por poco caigo de nuevo, rodeado de familia, amigos, conocidos y personas que me habían visto pasar de ser un niño a ser un hombre adulto. Jamas me había sentido tan solo como ese momento, entre lagrimas y llantos, entre suplicas y sollozos, en medio de una cachetada supe que no quería estar de nuevo ahí, por nada del mundo. Que necesitaba ayuda, pero que era demasiado cobarde para pedirla -lo lamento amigos, mis miedos y la idea de rechazo del mundo es mas grande que mi propio ser y que el amor que les tengo- solo quedo una posibilidad...
HUIR
Empece a huir de mi vida, de mi mundo, durante días no estuve ni siquiera para mi mismo. Solo había una persona con la cual medianamente le hablaba. Y que de cierta forma daba regocijo a mi vida, a mis días y sí aunque él no tenía la más remota idea de lo que estaba pasando en ese instante nunca dijo adiós, ahí estaba y por fortuna sé que ahí sigue y ahí se quedará (no, que sepa esto no quiere decir que me vaya a aprovechar de esto. Al contrario todo el tiempo busco la manera de recompensar esa compañía y ese amor) fueron largos días donde estaba tan perdido que la única idea en mi mente era acabar con todo. Quería terminar con aquella necesidad, con ese deseo sin sentido. Y aunque suene algo tonto, acabar con alguna carga para las personas que más amo. ¿Después de todo, quien quiere cargar con la culpa de alguien más?
Pasados unos días, volví a casa, volví de cierta forma a ser yo... pero esta vez habían cambios y un miedo demasiado grande. MARCHARME, tener que dejar una vida y un mundo que ya se ha construido, sería tan complejo, volver a iniciar de cero. Que alguien que es tu héroe te diga en medio de lagrimas "Ya no puedo más contigo" que se quiebre el alma de tantas formas y sin saber como unirlas, que por el deseo del mismo bien hacía si mismo debas dejar todo. Habían dos posibilidades, cambias o lo dejas, y después de todo... aquí estoy tratando de cambiarlo de hacer otra historia, de tener que decir NO a algo que quiero hacer, a algo que es especial para mis amigos y para mi. Por el maldito miedo de volver a ver a caer, solo por el hecho de evitar la posibilidad dé... Cada vez era un no, "Hey Escritor Roto, vamos al bosque" No, no puedo. "Hey Escritor Roto, regresemos a las nubes y pasemos una noche de amigos, como las que solemos tener" No, lo siento, no puedo. No quiero ir a ese lugar, vamos a donde quieras pero no ahí.
Habían mil y mil dudas, del porque, que pasaba, que tan malo había sucedido en aquel lugar que tiene muy buenos recuerdos, buenas historias y mil vidas eternas... ¿por qué no quería regresar? Entre lagrimas, mi querido amigo entendió el motivo, las razones y me permitió hablar después de muchos años, de aquello. Aunque no quería, aunque resistí lo que más pude, fue inevitable esa noche no terminar entre lagrimas; encerrado en un cuarto que no es mío, sollozos vacíos y silenciados. Después de todo, debes seguir fingiendo ser el chico cruel sin emociones ni sentimientos, aquel que la vida no tiene importancia, que se burla de aquellos desgraciados, aquel que en su pecho grita ayuda, no lo descubran tengo miedo.
Existen momentos, en los que un NO, no quiere decir que no lo quieras, que no desees hacerlo, simple y llanamente estas salvado tu vida.
NO, no quiero volver a ese lugar. NO, no quiero tener más miedo. NO, no quiero sentirme solo cuando estoy rodeado de gente que me aman. NO, no quiero que esas personas dejen de sentir orgullo al llamarme amigo, hijo, nieto, hermano, tío, sobrino. NO, no quiero vivir más en este mundo de oscuridad.
SÍ, si quiero vivir... y nunca es tarde.

-Un Escritor Roto

jueves, 6 de junio de 2019

Sin puntos y sin comas...

... y aquí voy de nuevo, haciendo una despedida de algo que ya no está hace tanto tiempo, nuevamente caigo en esta despedida sin sentido de un mundo que ya se ha marchado hace tanto. Soy un tonto adicto a la desgracia, pero a la desgracia propia. Por algún tonto motivo siempre busco estar donde sé que no me iría bien, algunas personas lo llaman ser masoquista (?) yo  creo y estoy seguro que me he vuelto adicto al dolor, a estar en aquellos lugares donde sé que la vida a gritos me dice que no debo de estar.
Pero, ¿Por qué sin "sin puntos y sin comas"? Sencillo, he despertado de un largo letargo de donde no quería salir, de aquel de donde las personas me decían que saliera y me tiraban al vació con tal de que no estuviese ahí y como tonto yo regresaba y buscaba amarrarme nuevamente a sus cadenas de dolor y de esclavitud. Algunas personas necesitamos no solo un par de dolores para caer en cuenta de que nos hemos perdido en medio del sufrimiento. 
Debo aceptar que era totalmente consciente de que me había vuelto dependiente de las demás personas, de amigos y de amores. Ahora he comprendido y he entendido (-AL FIN-) que para conseguir la paz y la tranquilidad de mi propio ser debía de buscarla y conseguirla por mis propias manos. Bien dicen las abuelas que no puedes esperar a que Dios te ayude cuando ni tú mismo eres capaz de darte una ayuda. 
Hoy, si hoy de nuevo me despido. Esta vez no lo hago de nadie, lo hago de mis vicios y lo hago de mis amarres, de mis cadenas y doy por hecho que voy en la búsqueda de mi paz propia; de mi tranquilidad y de mi deseo eterno de sentirme bien. 
Durante muchos años sentí el desprecio por aquello que veía cada mañana frente al espejo, esa imagen, esa persona, ese "hombre" no me agradaba y en búsqueda de la aprobación de los demás llegue a hacerme tanto daño. A maltratar de tantas formas mi cuerpo, lo que yo era, era un adulto de 20 años que no se sentía como tal, no era más que un pobre imbécil que esperaba que le dijeran que hacer o a donde ir. Quien era y que era, no tenía la más remota idea de nada de eso, era exactamente el juguete de aquella persona que sentía amar, si me decía salta, yo saltaba, si me decía esa persona no debe ser tu amiga, ahí iba yo. Como gorda en tobogán, lanzándome de frente a alejarme de las personas que yo quería y de aquellas que realmente querían verme bien y de buena forma y me empujaban a cumplir mis sueños y mis metas, era tan idiota que si me decía no sales, yo no salía. Incluso llego el punto de donde me dijo: "¡Hey! Esa que llamas mejor amiga, no me agrada. No salgas más con ella." ¿y a que no adivinan qué? Por un momento lo llegue a considerar, menos mal y no lo hice, reaccione a tiempo y lo tome como una broma, pero realmente no lo era. Alguna vez, incluso me dijo... TIENES PROHIBIDO IR CON TU FAMILIA A CUALQUIER LUGAR, DE SEGURO ES MENTIRA Y ME VAS A ENGAÑAR. 
¿En serio? ¿Realmente era tan petardo? ¿Por qué no me tiraron un libro para que reaccionara? ¿A que viene todo esto? Sencillo, es una forma de relatar y de resumir, a que me refiero cuando hablo de las cadenas de esclavitud y de sufrimiento, bien sabía que no estaba bien, que no debía y que no tenía porque obedecer, pero estaba tan tonto en búsqueda de la aceptación del mundo y de la gente y de aquel hombre que dije amar, que obedecía, ahora un par de tantos años después reacciono y me doy cuenta de que no era más que otro con complejos, que no sabía que hacer con su vida y se daba el lujo de estar con alguien más frágil emocionalmente hablando, para manipularlo de tal forma que se hiciera todo a su antojo. Y si te lo preguntas, sí era él quien me engañaba y estaba con muchos más. 
Pero ahora, sin puntos y sin comas, doy por hecho y por dado que ese tonto de 20 años ya no está, que ahora sigue siendo un tonto (para algunas cosas) de 23 años, consciente de lo que quiere para su vida, de quien es, de lo que es y realmente con un mundo establecido y proyectado a todo lo que quiere ser. Alguien que ahora siente orgullo al verse al espejo y al mirar su reflejo o incluso cuando se da el momento de hablar de sus logros por simples y sencillos que sean.
Sin puntos y sin comas, sin miedos y sin ataduras, sin tapujos y sin secretos. Voy por el mundo siendo feliz y siendo acompañado de amigos que puede llamar familia, esta aquella niña que me protege, la que me enseña a amar, la que me permite soñar, la que me da serenidad, esta aquel que es mi polo a tierra, quien le da locura a mi vida, quien me guía,  quien me dice no tengas miedo y hazlo, y sobre todo estoy yo. Estoy yo, que voy por el mundo con paso firme a por lo que quiero. 
Ahora sin puntos y sin comas, voy a por mi, por mi felicidad y por lo que quiero. Voy por ti. 
-Un Escritor Roto

martes, 4 de junio de 2019

¡Carta de un Suicida!

Algunas personas me tildan de cobarde o de ser una persona que sencillamente no tiene la fuerza suficiente para continuar con el camino y que prefiero el camino "simple" huir de todo, dejar mi vida, dejar todo tirado, amigos, familia, amor, carrera... mi todo. Muchos creen que soy una persona que no es capaz de luchar por lo que quiere. ¿Y si realmente mi mayor sueño es el descanso eterno? o bueno, al menos esa idea que la sociedad misma ha implementado sobre la eternidad después de haber muerto. No sé si soy un cobarde o muy valiente, muchos durante años buscamos en la idea de no solo escapar del  dolor y la rabia que llevamos con el mundo y nosotros mismos. Sino también con esa idea de tranquilidad y de paz eterna.
Voy por el mundo soportando una constante lucha, con rabia y una gran depresión, dolor y desolación conmigo mismo. Tanto así que todas estas emociones las he tendido a fundir en medio de licor, fiestas y drogas. Pero, nada de eso tiene que ver con la felicidad que me emanan y me regalan los que están a mi al rededor, al contrarío... aprecio cada uno de esos momentos con todos los que están ahí para regalarme un poco de su tiempo, de su amor, de su felicidad, de su tranquilidad. De sus sonrisas, abrazos, sus te quiero, sus te amo, sus momentos. Los aprecio simplemente por el hecho de saber que es lo que más guardo de todas y cada una de esas personas. Las amo con tanta fuerza, con tantas ganas y con todo mi ser, porque sé y tengo claro que no será por mucho tiempo.
Me gusta robar sonrisas a carcajadas, me gusta abrazar con toda mi fuerza, para que ahí justo en ese abrazo sientan todo el amor que en mí vive para ellos. A vivir cada segundo con el mayor entusiasmo, porque será poco el tiempo que nos quedé aquí. O al menos para mí...
Y no solo porque quiera huir de lo maldito que puede llegar a ser el mundo o lo basura que puede terminar siendo la humanidad. Es porque estoy cansado de llorar en las noches, de cargar con el dolor cada día, de llorar hasta el amanecer sin que nadie me escuche, y no necesariamente porque este triste, es porque llevo tantas emociones dentro, tantas emociones en mi propia contra. 
Que han llegado los días en que siento que ya no puedo más, amo el mundo, amo mi familia, a mis amigos, mi trabajo; pero me odio tan infinitamente a mí mismo, siento tanta aberración, tanto asco, tanta rabia, dolor e incluso tanto fastidio por quien he llegado a ser y lo que soy. 
Hago parte de aquellos que queremos e idolatramos la idea de la muerte, de no estar más aquí en este mundo hipócrita y mal visto, nos tildan de locos y no, no creo que estemos locos. Sencillamente vemos nuestra felicidad de otra manera y tampoco es una gran depresión  contra algo o alguien, solo no estamos conformes con todo lo que hay aquí. 
Quiero estar donde me pueda sentir mejor y más tranquilo, nadie puede saber con seguridad que hay más allá de la vida, que sucede en ese mundo, es probable que si hay una conciencia en este estado y no sea lo que esperaba, me sienta inconforme con lo que hice; pero al menos estaré seguro de que era lo que siempre quise hacer y lo que necesitaba para estar tranquilo, como también si esa conciencia  existe seré la persona, bueno el alma, más tranquila. Pues mi sueño de felicidad y sobriedad se habrá hecho realidad. 
No quiere decir que no ame, que no viva con sagacidad, que no disfrute de aquellos que me rodean o que no tenga sueños mientras estoy vivo. Solo estoy a la espera con ansias de ese momento, de ya no estar, de irme, de escalar de esto. Por un tiempo lo intente, y tantas veces, con tanta insistencia  y de tantas maneras, hasta que llego el momento que comprendí que no debía acelerar lo que no es en ese momento y solo esperar con ansiedad el momento en que la vida misma de una u otra manera me diga... es hora de partir.
-Un Escritor Roto